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Aloe longistyla Baker

Familia: ALOACEAE

Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).

Publicación: J. Linn. Soc., Bot. 18: 158. 1880 [1881 publ. 1880]

Descripción

Aloe longistyla es una planta de menor tamaño y porte erecto que, en épocas de sequía, tiende a encogerse sobre sí misma. Emite hijuelos muy lentamente, si es que lo hace. Las rosetas individuales no superan los 20 cm de diámetro. En ocasiones, las plantas más viejas forman grupos de hasta 10 rosetas sueltas, de hasta 25 cm de diámetro (o más).

Tallo: Sin tallo.

Hojas: Unas 20-30, dispuestas en una roseta compacta y espiralada en el ápice del tallo en las plantas adultas, pero en las plantas jóvenes se disponen en hileras verticales. Son erectas, lanceoladas, de verde grisáceo a verde azulado, con superficie cerosa. Están cubiertas de dientes blancos, gruesos, de blandos a firmes, en el envés y en los márgenes (de 3-4 mm de ancho), separados unos 5 mm entre sí. La base de los dientes es tuberculada.

Flores: Muy grandes en comparación con el follaje, suelen disponerse en un único racimo sobre un pedúnculo relativamente corto (de 15-20 cm de altura), justo por encima de las puntas de las hojas. Las flores forman un racimo cónico de 11 × 11 cm, con 40-50 flores de color rosa salmón a coral. Son tubulares, de 50-55 mm de longitud, con base redondeada de hasta 8 cm de anchura, y se curvan hacia arriba en el tercio superior. Tienen estambres salientes inusualmente largos, de hasta 25 mm. Pedicelo de 6-8 mm.

Época de floración: Final del invierno.

Frutos: Tras la floración se forman cápsulas grandes de color gris.

Origen y hábitat

Sudáfrica (provincias del Cabo Meridional y Oriental: Pequeño Karoo y Gran Karoo occidental).

Hábitat: Aloe longistyla crece en zonas áridas, en suelos arenosos o en lugares llanos pedregosos y en laderas de colinas.

Cultivo y propagación

Fácil de cultivar, requiere muy pocos cuidados. Puede cultivarse en macetas grandes. Utilizar siempre un sustrato arenoso-franco de buena calidad, con abundante gravilla de drenaje en el fondo de los contenedores. Tolera un riego semanal en verano; una vez al mes, o ninguno, en los meses más fríos de diciembre y enero. Resiste largos períodos de sequía, pero prosperará y florecerá con más profusión si se riega en la época adecuada. Un riego incorrecto, un drenaje deficiente o demasiada sombra pueden favorecer el ataque de plagas y enfermedades. También soporta algunos grados bajo cero en invierno, aunque prefiere veranos calurosos. Crece mucho mejor al aire libre en primavera y verano.

En climas suaves puede cultivarse al aire libre con fines paisajísticos, preferiblemente en jardines de rocalla cálidos y secos. Crecerá mejor en regiones con un clima parecido al de sus desiertos de origen, ni demasiado frío ni demasiado húmedo.

Propagación: Casi exclusivamente por semilla, sembrada en otoño en bandejas de arena gruesa de río.

Usos:

Jardinería: Muy adecuada para un jardín de rocalla, en un talud en pendiente o incluso en contenedores. Plantar en matas vistosas. Es una planta muy gratificante, sobre todo en invierno, cuando sus flores aportan un brillo encendido a un jardín, por lo demás, deslucido.