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Echeveria agavoides cv. Aquamarine

Familia: CRASSULACEAE · Cultivar de Echeveria agavoides

Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).

Descripción

Echeveria agavoides es una roseta en forma de estrella, sin tallo aparente, de hojas carnosas que alcanza hasta 20 cm de diámetro. Suele ser solitaria, y emite hijuelos muy lentamente o no los emite. Es una planta variable: algunas formas tienen las puntas de las hojas rojizas y otras presentan márgenes ligeramente rojos o muy rojos. Es una especie relativamente común y bastante rápida para una Echeveria. También se ha empleado mucho en hibridación.

Tallo: Muy corto (casi inexistente), de 3-5 cm de alto y 2,5-3 cm de diámetro.

Hojas: Unas 20, ovado-deltoides, acuminadas, moderadamente quilladas, con margen redondeado, de 4-8 cm de largo, 3 cm de ancho cerca de la base y ± 5 mm de grosor; de un verde esmeralda claro, satinado y translúcido, que en verano tienden a adquirir una coloración rojiza. Las hojas lucen más brillantes de otoño a primavera. La filotaxia es muy marcada: cinco espirales en un sentido y ocho en el opuesto (número de parastiquias 5-8).

Flores: Conoidealargado-urceoladas, de color rojo rosado, con los pétalos rematados en amarillo oscuro, sobre una inflorescencia de 50 cm de alto. Pedúnculo de 8-25 mm de largo.

Época de floración: Verano.

Origen y hábitat

Origen de jardín (cultivar obtenido en vivero).

Cultivo y propagación

Las Echeveria son suculentas de cultivo fácil que toleran sol, sombra, sustratos húmedos y sustratos secos, pero solo lucen en su mejor forma cuando reciben niveles de luz y agua adecuados, y lo ideal es cultivarlas al aire libre, a pleno sol. En líneas generales, cuanta más luz reciba la planta, mejor mostrará sus colores y su forma. Se necesita luz intensa para evitar el «estiramiento» de las Echeveria (el estiramiento se produce cuando una planta de crecimiento moderadamente rápido, como una Echeveria, se cultiva con poca luz o con exceso de abono, lo que provoca un crecimiento excesivamente exuberante que da lugar a plantas débiles y pálidas). Sin embargo, al pasar las plantas de condiciones de poca luz a pleno sol, hay que tener cuidado con las quemaduras solares, que se producen si la transición a la intensa luz estival es demasiado rápida; se evitan fácilmente asegurándose de que las plantas estén bien regadas antes de trasladarlas en un día nublado. Las Echeveria toleran periodos prolongados de sequía y sobreviven sin riego, pero crecerán con más fuerza si reciben humedad suficiente durante su período de crecimiento, sin dejar nunca que la planta permanezca encharcada (son sensibles a la podredumbre de raíces). Por ello, en el cultivo es esencial usar un sustrato muy poroso, que permita un drenaje rápido. Evítese el riego por aspersión en ambientes húmedos, sobre todo en invierno. Las Echeveria tienen raíces superficiales y, por tanto, se benefician de un buen nivel de materia orgánica en el sustrato. Concédales espacio radicular suficiente para un crecimiento óptimo. Los abonos de liberación lenta con un contenido bajo o moderado de nitrógeno, incorporados al sustrato, suelen bastar para los periodos de crecimiento de primavera y verano; normalmente no será necesario aportar más abono hasta la primavera siguiente. Una buena circulación de aire es importante para minimizar los riesgos de plagas y enfermedades, y evitar una humedad excesiva en las condiciones frías del invierno es clave para cultivar con éxito Echeveria en vivero. Toleran heladas ligeras. No obstante, el rango de temperatura ideal durante la temporada de crecimiento estival es de 5-25 °C; las temperaturas más frescas de otoño tienden a intensificar los colores del follaje más que durante el período de crecimiento activo del verano. Los pulgones atacan a esta planta (y a todas las Echeveria con flor).

Propagación: Muy fácil de propagar, normalmente por hojas o por división de matas grandes. Si la planta se trasplanta, pueden retirarse algunas hojas de la base para intentar la propagación; también es práctica habitual recoger las hojas del tallo floral. Sin embargo, algunos de los esquejes se secarán sin llegar a formar una plántula.