Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).
Descripción
Es una de las plantas crestadas más llamativas, que pronto forma un montículo blanco con aspecto de cerebro.
Tallo: Delgado y muy lanoso, sobre todo cerca del meristemo lineal de la cresta de la planta.
Areolas: Blancas y algodonosas.
Espinas: Blancas puras, cortas, casi pectinadas y prácticamente ocultas por la lana blanca y densa.
Raíces: Raíz pivotante tuberosa.
Origen y hábitat
Origen en jardín (cultivar producido en vivero).
Cultivo y propagación
Echinopsis densispina f. albolanata cristata no resulta muy difícil en invernadero, aunque crece bastante despacio. Suele verse como planta injertada, pero también puede crecer sobre sus propias raíces.
Sustrato: Usar un sustrato mineral muy permeable, con poca materia orgánica (turba, humus).
Exposición: Necesita desde una sombra ligera hasta pleno sol, lo que ayuda a mantener la planta sana, aunque su crecimiento sea lento.
Riego: Regar con moderación de marzo a octubre (cada semana en verano, si el tiempo es lo bastante soleado), con un poco de abono. Regar menos o nada durante los meses fríos de invierno, o cuando las temperaturas nocturnas se mantengan por debajo de 10 °C, para evitar la pérdida de raíces. Es sensible al exceso de riego (propensa a la podredumbre).
Abono: Puede que no sea necesario abonar si el sustrato es reciente; en ese caso, abonar solo en verano y únicamente si la planta no se ha trasplantado recientemente. No abonar desde septiembre en adelante, ya que puede provocar un crecimiento exuberante que resulta fatal durante los meses oscuros y fríos.
Resistencia al frío: Mantener completamente seca en invierno, a temperaturas de entre 5 y 15 °C. (Aunque es relativamente resistente al frío y tolera hasta -5 °C, o quizá menos, durante períodos breves.) En el período de reposo, no mantener una humedad ambiental alta. (Zona de temperatura USDA 9-11.)
Crecimiento crestado: A diferencia de las variedades «monstruosas», en las que la variación respecto al crecimiento normal se debe a una mutación genética, el crecimiento crestado puede aparecer en plantas normales. A veces se debe a variaciones en la intensidad de la luz o a daños, pero en general las causas se desconocen. Una planta crestada puede tener algunas zonas con crecimiento normal, y una cresta con aspecto de cerebro puede volver a crecer de forma normal sin motivo aparente. Si queda parte de la zona crestada, hay que eliminar el crecimiento normal y dejar la parte crestada, lo que deberá hacerse con regularidad.
Propagación: Por injerto o esqueje. Las plantas suelen injertarse sobre cactus de forma columnar, pero se ha comprobado que pueden producir sus propias raíces si se desinjertan. Los esquejes enraizan a una temperatura mínima de 20 °C (mejor con tiempo cálido). Pueden tomarse esquejes de brotes sanos en primavera y verano. Cortar el tallo con un cuchillo afilado y esterilizado, y dejar el esqueje en un lugar cálido y seco durante una semana o varias (según el grosor del esqueje), hasta que se forme un callo sobre la herida. Una vez formado el callo, el esqueje puede introducirse en un recipiente lleno de sustrato compacto para cactus, cubierto por una capa superficial de grava gruesa. Debe colocarse solo en la grava gruesa; así se evita que el extremo cortado se humedezca en exceso y se permite que las raíces penetren en el sustrato rico situado debajo. Los esquejes deberían enraizar en 2 a 6 semanas. Los trozos grandes de la forma crestada deben colocarse sobre la superficie del sustrato, sin enterrar la base de la planta.
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