Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).
Descripción
Cresta retorcida de múltiples abanicos.
Tallo: Costillas de color verde oscuro a púrpura rojizo, con tubérculos planos entre los que aparecen las areolas.
Espinas: Diminutas, dispuestas como pequeñas arañas formando un recubrimiento denso, de color crema a marrón, que con el tiempo se vuelve grisáceo.
Origen y hábitat
Sur de Bolivia y norte de Argentina.
Cultivo y propagación
Echinopsis densispina f. cristata no es muy difícil de cultivar en invernadero, aunque crece bastante despacio. Suele verse como planta injertada, pero también puede crecer sobre sus propias raíces.
Sustrato: Usar un sustrato mineral muy permeable, con poca materia orgánica (turba, humus).
Exposición: Necesita una buena cantidad de luz, desde semisombra hasta pleno sol, lo que ayuda a mantener las plantas sanas, aunque crezcan lentamente.
Riego: Regar con moderación de marzo a octubre (semanalmente en verano, si el tiempo es lo bastante soleado), con un poco de abono. Regar menos o nada durante los meses fríos del invierno, o cuando las temperaturas nocturnas se mantengan por debajo de 10 °C, para evitar la pérdida de raíces. Es sensible al exceso de riego (propensa a la podredumbre).
Abono: Puede que no sea necesario abonar si el sustrato es reciente; en ese caso, abonar solo en verano si la planta no se ha trasplantado recientemente. No abonar desde septiembre en adelante, ya que puede provocar un crecimiento exuberante que resulte fatal en los meses oscuros y fríos.
Resistencia al frío: Mantener completamente seca en invierno, a temperaturas de 5 a 15 °C. (Aunque es relativamente resistente al frío y tolera hasta -5 °C, o quizá menos durante periodos cortos.) Durante el reposo, nada de humedad ambiental alta. (Zona de temperatura USDA 9-11.)
Crecimiento crestado: A diferencia de las variedades «monstruosas», en las que la variación respecto al crecimiento normal se debe a una mutación genética, el crecimiento crestado puede aparecer en plantas normales. A veces se debe a variaciones en la intensidad de la luz o a daños, pero en general las causas se desconocen. Una planta crestada puede tener zonas que crecen con normalidad, y una cresta con forma de cerebro puede volver al crecimiento normal sin motivo aparente. Si queda alguna parte crestada, hay que eliminar el crecimiento normal y dejar la parte crestada, lo que deberá hacerse con regularidad.
Propagación: Por injerto o esquejes. Las plantas suelen injertarse sobre cactus de forma columnar, pero se ha comprobado que pueden producir sus propias raíces si se desinjertan. Los esquejes enraízan a una temperatura mínima de 20 °C (mejor en tiempo cálido). Se pueden tomar esquejes de brotes sanos en primavera y verano. Cortar el tallo con un cuchillo afilado y esterilizado, y dejar el esqueje en un lugar cálido y seco durante una semana o varias (según el grosor del esqueje) hasta que se forme un callo sobre la herida. Una vez formado el callo, el esqueje puede colocarse en un recipiente lleno de sustrato compacto para cactus, cubierto con una capa superficial de grava gruesa. Debe apoyarse solo sobre la grava, lo que evita que la base cortada se humedezca en exceso y permite que las raíces penetren en el sustrato rico situado debajo. Los esquejes deberían enraizar en 2 a 6 semanas. Una pieza crestada grande debe colocarse sobre la superficie del sustrato, sin enterrar la base de la planta.
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