Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).
Publicación: Nov. Stirp. Pug. [Lehmann] 6: 14 1834
Descripción
Encephalartos longifolius es una cícada rara del género Encephalartos. Parece una pequeña palmera de hojas similares a las de helecho, pero que produce conos, a menudo parecidos a los del pino, aunque mucho más grandes. Los conos de esta especie se cuentan entre los mayores del género y pueden pesar hasta unos 30-40 kg.
Rasgos distintivos: Thunberg confundió esta especie con Encephalartos caffer, que carece de tallo, y así aparece en la Botanical Magazine (lám. 4903). Los frondes ligeramente opacos y algo grisáceos, curvados en forma de gancho en el ápice, con foliolos enteros dispuestos en una V marcada que se superponen hacia el extremo de la hoja, caracterizan a esta especie; a menudo son completamente enteros. Estos caracteres foliares y los conos muy grandes, de verde a pardo verdoso, la distinguen de otras especies verdes de la provincia del Cabo Oriental (Encephalartos altensteinii y afines).
Etimología: El nombre específico procede del latín longis, largo, y folius, hoja.
Tallo: Bien desarrollado, robusto, de hasta 3 m de altura, ocasionalmente hasta 4-5 m, de 30-45 cm de diámetro, simple o raramente ramificado, con el ápice abovedado entre el brote y las hojas maduras. La médula se usa para elaborar el «pan de los cafres».
Raíces: Coraloides (en forma de coral). Contienen cianobacterias simbióticas que fijan el nitrógeno atmosférico y proporcionan a la planta compuestos nitrogenados esenciales. Es una ventaja considerable, ya que muchas cícadas crecen en hábitats pobres en nutrientes.
Hojas: Numerosas en una corona, de 100-175(-200) cm de longitud incluido el peciolo, verde oscuro o verde azulado, semibrillantes, moderadamente quilladas (los foliolos opuestos se insertan en ángulos de 80-120° sobre el raquis). Peciolo bastante largo (15-35 cm), recto, sin aguijones, con pelos cuando es joven. Raquis amarillento, recto a arqueado, con el último tercio bruscamente recurvado, no torcido en espiral, finamente pubescente y glabrescente con la edad, salvo el pulvínulo lanoso; redondeado por debajo, con una costilla gruesa y prominente en la cara superior, que sobresale más allá de los foliolos en el extremo. Collar basal de la hoja prominente; los foliolos basales no se reducen a espinas. Foliolos apiñados, semierectos (formando una V más bien abierta, con un ángulo de inserción obtuso de unos 45-80°), lanceolados, de ápice obtuso a agudo, contraídos y bastante anchos en la base (a veces reducidos a una o dos espinas), con nervadura poco visible, fuertemente discolores, superpuestos hacia arriba, sin lóbulos o con 1-2 lóbulos en los foliolos superiores y medios; márgenes planos o incurvados; margen superior entero (sin dientes); margen inferior entero (sin dientes) o con 1-3 dientes muy cortos, punzantes o romos, por lo general en un solo lado; foliolos medios de 17-20 cm de largo, 20-30(-40) mm de ancho, finamente pubescentes, glabrescentes con la edad, más rígidos, gruesos y de verde más oscuro que en Encephalartos altensteinii. En algunos ejemplares relativamente jóvenes, sobre todo en la zona más occidental de distribución, las hojas son claramente glaucas, lo que da la impresión de que hay dos especies distintas; sin embargo, las observaciones de campo cerca de Joubertina indican que se trata solo de variabilidad infraespecífica.
Conos: 1 o 2 sobre pedúnculos cortos y robustos, de color pardo verdoso con pelos rojizos adpresos.
Conos masculinos: Sésiles o subsésiles, 1-3, de contorno oblongo-lanceolado, verdes, normalmente de unos 40-60 cm de largo y 15-20 cm de diámetro. Escamas en espirales muy numerosas, lanceoladas, acuminadas, con ápices romos y curvados.
Conos femeninos: Sésiles, de hasta 40 kg de peso, 1-3, ovoides, verdes, de 40-60 cm de largo y 30-40 cm de diámetro. Escamas en espirales menos numerosas que en el cono masculino, romboidales, umbonadas, muy rugosas.
Semillas: Anchamente oblongas, de 40-50 mm de largo y 20-30 mm de ancho, sarcotesta roja, con pico carnoso.
Origen y hábitat
Encephalartos longifolius se distribuye ampliamente por las regiones costeras de la provincia del Cabo Oriental, en Sudáfrica, desde el oeste de Joubertina, en las montañas de Kouga, a lo largo de las montañas Suuranys, en el Baviaans Kloof, las Elandsberge, las Zuurberge y hasta cerca de Grahamstown. Existen grandes subpoblaciones en las montañas de Kouga, Baviaanskloof, las montañas de Groot Winterhoek y Zuurberg. Aparece en gran número en algunas zonas, pero, en conjunto, las poblaciones están en declive.
Altitud: De 200 a 700 m s. n. m.
Hábitat y ecología: Crece en hábitats muy diversos, con grandes diferencias de suelo y clima, sobre todo en matorral esclerófilo denso en laderas empinadas, expuestas y pedregosas. En algunas zonas al oeste de Port Elizabeth crece en arenas ácidas con vegetación de fynbos, mientras que en Zuurberg aparece en pastizales. Cerca de Kirkwood y en Paardepoort crece entre matorral suculento. Recientemente se ha encontrado asociada a Encephalartos horridus en una colina cercana a Uitenhage, pero no se observó hibridación entre ambas especies. La única amenaza real para E. longifolius es la sobrecolecta, por el expolio de plantas silvestres.
Cultivo y propagación
Encephalartos longifolius es una planta adaptable, muy apropiada para climas templados cálidos y subtropicales, y tolera heladas ligeras. Su follaje brillante, realzado por el pleno sol, la convierte en un acento destacado en el paisaje y en un excelente ejemplar en maceta. Puede cultivarse a pleno sol sin que las hojas se quemen. Su belleza y facilidad de cultivo la convierten en una de las mejores cícadas para el jardín. Tolera bien la sequía parcial, la salinidad y el viento. Como planta de jardín, suele mantener una o dos coronas de hojas, todas en buen estado. De plántula, a menudo pierde las hojas del año anterior antes de que broten las nuevas. Las plántulas necesitan espacio suficiente para que se desarrolle la raíz pivotante y requieren muy buen drenaje.
Ritmo de crecimiento: Es una planta longeva y de crecimiento lento; tarda de 15 a 20 años en producir un cono, así que hace falta paciencia.
Sustrato: Responde bien a suelos profundos, fértiles, ligeramente ácidos y bien drenados, enriquecidos con compost.
Riego: En cultivo prefiere abundante agua, sobre todo en tiempo seco, para un crecimiento óptimo. Con el tiempo se vuelve resistente a la sequía.
Abono: Por naturaleza no es exigente en nutrientes, pero responde muy bien a aplicaciones regulares de abono. El crecimiento mejora mucho con fertilizantes. La mayoría de los cultivadores comprueban que un abono de equilibrio NPK (nitrógeno, fósforo, potasio) uniforme, complementado con oligoelementos, es un buen punto de partida para las cícadas.
Exposición: Crece en semisombra, pero los mejores resultados se obtienen cultivando las plántulas a pleno sol.
Usos tradicionales: Esta especie produce médula de sagú y semillas, de las que se obtiene una harina usada para gachas o pan. Las grandes semillas, parecidas a nueces, que se encuentran entre las escamas de los conos no son ningún manjar: son feculentas e insípidas, pero constituyen un alimento útil para muchos pueblos. Sin embargo, en estado natural son tóxicas y deben procesarse con bastante esmero antes de ser comestibles. Las propiedades venenosas se eliminan machacando, remojando y cambiando repetidamente el agua; después, la sustancia feculenta macerada se muele y se hornea. Puede secarse al sol y almacenarse para su uso posterior.
Resistencia al frío: Se desarrolla mejor en clima tropical o subtropical y, en invierno, debe mantenerse completamente seca a unos 10 °C. Sin embargo, muestra una notable resistencia al frío y puede tolerar heladas ligeras de corta duración si está seca; las heladas fuertes probablemente resultarían mortales.
Propagación: Hay plantas disponibles en viveros de muchas zonas, pero también es fácil multiplicarla por semilla. Puede propagarse además por hijuelos, con algo de paciencia y experiencia.
Bibliografía
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