Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).
Descripción
El Ferocactus hamatacanthus típico es un cactus globoso de tamaño medio con espinas ganchudas, de número, diámetro y posición algo variables según su procedencia.
Forma crestada: Estas plantas producen crestas (brotes en forma de abanico). Los ejemplares crestados suelen injertarse sobre especies más vigorosas, llamadas portainjerto, que pueden ser cualquiera de diversos cactus columnares.
Origen y hábitat
Origen de cultivo. El hábitat natural original de esta especie se encuentra en el sur de Texas, Nuevo México y el norte de México.
Cultivo y propagación
En invernadero no es muy difícil, aunque crece bastante despacio. Suele verse como planta injertada, pero también puede crecer sobre sus propias raíces.
Sustrato: Usar un sustrato mineral muy permeable, con poca materia orgánica (turba, humus).
Exposición: Necesita desde sombra ligera hasta pleno sol, lo que ayuda a mantener las plantas sanas, aunque su crecimiento sea lento.
Riego: Regar con moderación de marzo a octubre (semanalmente en verano, si el tiempo es suficientemente soleado), con un poco de abono añadido. Menos agua o ninguna durante los fríos meses de invierno, o cuando las temperaturas nocturnas se mantengan por debajo de 10 °C, para evitar la pérdida de raíces. Es sensible al exceso de riego y propenso a la podredumbre.
Abono: Puede que no sea necesario abonar si el sustrato es reciente; en ese caso, abonar solo en verano, si la planta no se ha trasplantado recientemente. No abonar a partir de septiembre, ya que puede provocar un crecimiento exuberante que resulta fatal durante los meses oscuros y fríos.
Resistencia al frío: Mantener perfectamente seco en invierno, a temperaturas de 5 a 15 °C (aunque es relativamente resistente al frío y tolera hasta -5 °C, o quizá menos durante periodos cortos). En el reposo, ¡evitar una humedad ambiental alta!. (Zona de temperatura USDA 9-11).
Crecimiento crestado: A diferencia de las variedades «monstruosas», en las que la variación respecto al crecimiento normal se debe a una mutación genética, el crecimiento crestado puede darse en plantas normales. A veces se debe a variaciones en la intensidad de la luz o a daños, pero en general las causas se desconocen. Una planta crestada puede tener algunas zonas con crecimiento normal, y una cresta con aspecto de cerebro puede volver al crecimiento normal sin motivo aparente. Si queda alguna parte crestada, hay que eliminar el crecimiento normal y dejar la parte crestada, lo que deberá hacerse con regularidad.
Propagación: Por injerto o esquejes. Las plantas suelen injertarse sobre cactus columnares, pero se ha comprobado que pueden producir sus propias raíces si se desinjertan. Los esquejes enraízan con una temperatura mínima de 20 °C (mejor en tiempo caluroso). Pueden tomarse esquejes de brotes sanos en primavera y verano. Cortar el tallo con un cuchillo afilado y esterilizado, y dejar el esqueje en un lugar cálido y seco durante una semana o varias (según el grosor del esqueje) hasta que se forme un callo sobre la herida. Una vez formado el callo, el esqueje puede colocarse en un recipiente con sustrato para cactus bien apretado, cubierto con una capa superficial de grava gruesa. Debe apoyarse solo sobre la grava gruesa, lo que evita que el extremo cortado se humedezca demasiado y permite que las raíces penetren en el sustrato rico situado debajo. Los esquejes deberían enraizar en 2 a 6 semanas. Un trozo grande crestado debe colocarse sobre la superficie del sustrato, sin enterrar la base de la planta.
Galería
