Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).
Descripción
Graptoveria ‘Fred Ives’ es un híbrido entre Graptopetalum paraguayense y Echeveria gibbiflora. Es un cultivar de gran porte, con forma de arbusto, muy vigoroso en el jardín; emite hijuelos que forman una mata y puede ocupar una zona considerable si no se controla.
Rosetas: Produce rosetas de hasta 20 cm de altura por casi 20-30 cm de ancho, sobre tallos cortos de 10-30 cm de altura.
Hojas: Anchas, rígidas, superpuestas entre sí, con la cara superior cóncava, de tacto gomoso y cerosas, de color bronce nacarado a amarillo-naranja purpúreo o verde azulado, según la época del año y las condiciones de cultivo. Suelen degradar del gris azulado en el centro al naranja, bronce o púrpura en el exterior. El tono púrpura se mantiene bastante constante a lo largo de las estaciones, aunque la mayor luz y el calor parecen intensificarlo un poco.
Flores: Inflorescencia ramificada y arqueada de 30-50 cm de largo, con flores de centro amarillo pálido y pétalos rojo-anaranjados.
Época de floración: Verano.
Observaciones: El cultivar ‘Fred Ives’ ha dado lugar a una bella forma cristata, de colores de atardecer y hábito muy llamativo. Forma densos montículos redondeados de hojas pequeñas muy apretadas.
Origen y hábitat
Origen en jardinería (cultivar obtenido en vivero).
Cultivo y propagación
Es una planta muy fácil y fiable que puede permanecer al aire libre en verano; en climas suaves crece en el jardín, donde tolera bien el riego abundante sin pudrirse. Su crecimiento es relativamente lento y emite hijuelos muy despacio, si es que lo hace. Prefiere algo de sombra por la tarde, aunque también se desarrolla bien con luz intensa y calor elevado; se adapta igualmente a situaciones de poca luz. Plantar en sustrato fértil de buen drenaje o en una mezcla específica para cactus. Regar bien en los meses cálidos, preferiblemente por la base, y con moderación en invierno. Es un híbrido resistente, tolerante a una amplia gama de condiciones, incluidas algunas heladas. Las varas florales pueden marchitarse porque la roseta pierde casi toda su humedad, y llegar a secarse por completo. Retirar pronto las varas florales marchitas evita que esto se agrave por la producción de semillas, que tiene el mismo efecto, ya que las varas se mantienen turgentes durante un tiempo para sostener la formación de semillas.
Crestado: A diferencia de las variedades ‘monstrosas’, en las que la variación respecto al crecimiento normal se debe a una mutación genética, el crestado puede aparecer en plantas normales. A veces se debe a variaciones en la intensidad de la luz o a daños, pero en general sus causas se desconocen. Una planta crestada puede tener zonas de crecimiento normal, y una cresta que parece un cerebro puede volver al crecimiento normal sin motivo aparente. Conviene eliminar los brotes normales para favorecer el desarrollo de la cresta.
Usos: Suculenta muy bonita para cultivo en maceta, que aporta color a las colecciones mixtas. Excelente para alféizares o como nota de color en un jardín de rocalla o en un jardín de cuenco. Ideal para aportar un contraste de follaje llamativo en parterres y bordes, y color al jardín de invierno.
Propagación: La forma cristata suele multiplicarse por división de ejemplares grandes. La forma estándar (no crestada) suele multiplicarse por hijuelos o por hojas basales. Si la planta se trasplanta, se pueden retirar algunas de las hojas inferiores para intentar la propagación por hoja; también es una práctica habitual recoger las hojas de la vara floral. Sin embargo, muchos de estos esquejes se secan sin producir una plántula, aunque con perseverancia es probable obtener algunas plantas nuevas.
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