Traducción al español del texto de llifle.com (adaptación bajo la misma licencia CC-BY-SA).
Publicación: Cactaceae Consensus Init. 3: 11. 1997
Descripción
Matucana aurantiaca subs. currundayensis (basónimo Matucana currundayensis F. Ritter, 1958) es una forma local de Matucana aurantiaca, especie extendida y muy variable, que se encuentra en el Cerro Currunday, La Libertad, Perú (de ahí el nombre). Sin embargo, los caracteres que distinguen a currundayensis parecen caer dentro de la variación natural de Matucana aurantiaca, y es difícil distinguir una de otra salvo por su procedencia geográfica, por lo que no se consideran taxones distintos.
Tallo: Globoso, de unos 10 cm de diámetro, generalmente solitario. Epidermis verde claro.
Espinas: De amarillo a anaranjado.
Flores: Anaranjadas, de hasta 9 cm de largo.
Origen y hábitat
Cerro Currunday (Otuzco, Samne y zonas adyacentes), departamento de La Libertad, Perú.
Altitud: 2500-3150 m
Hábitat y ecología: Matucana aurantiaca subs. currundayensis crece junto a Matucana ritteri y Weberbauerocereus winterianus.
Cultivo y propagación
Matucana currundayensis es una especie de crecimiento estival y de cultivo relativamente fácil. Esta planta está adaptada a sustratos secos y es muy sensible al exceso de riego si se mantiene en un lugar sin ventilación.
Ritmo de crecimiento: Las matucanas crecen lentamente en su hábitat natural, pero en invernadero crecen más deprisa.
Sustrato: Cultivar en un sustrato rico, abierto y arenoso-gravilloso para cactus. Necesita buen drenaje y una maceta profunda para alojar su raíz pivotante.
Trasplante: Trasplantar en primavera, cuando las raíces se queden apretadas. En general, estas plantas deben trasplantarse cada dos años para renovar el sustrato, aunque esto no implica necesariamente usar macetas más grandes. Tras el trasplante, no regar durante una semana o más.
Exposición: Adecuada para pleno sol, aunque tolera la sombra ligera. No obstante, solo rinde al máximo con mucho sol; con luz insuficiente se estresa, lo que puede dar lugar a un crecimiento pobre y una forma antinatural. El sol directo también favorece una buena coloración de las espinas.
Riego: Regar con moderación y mantener completamente seco durante el invierno. Los ejemplares adultos se pudren y mueren con facilidad, sobre todo tras el trasplante, por lo que hay que ser extremadamente cuidadoso con el riego. Mantener seco en invierno o cuando las temperaturas nocturnas se mantengan por debajo de 10 °C. Regar menos de lo habitual si se cultiva en macetas grandes.
Abono: Abonar una vez durante la época de crecimiento con un fertilizante formulado específicamente para cactus y suculentas (abono alto en potasa y bajo en nitrógeno diluido), que incluya todos los micronutrientes y oligoelementos, diluido a la mitad de la dosis recomendada en la etiqueta. Prosperan en suelos pobres y necesitan un aporte limitado de abono para evitar un exceso de vegetación, que es fácilmente atacado por enfermedades fúngicas.
Necesidades especiales: Adecuada para ambientes aireados. Proporcionar muy buena ventilación. Casi todos los problemas se deben al exceso de riego y a la mala ventilación, sobre todo cuando el tiempo es apagado y fresco o muy húmedo. Necesitan una atmósfera muy seca.
Resistencia al frío: Le gusta el calor (temperatura mínima invernal recomendada: 5 °C), aunque las plantas mantenidas completamente secas pueden sobrevivir a una ligera helada.
Plagas y enfermedades: Estos cactus pueden atraer a diversos insectos, pero las plantas en buen estado deben estar casi libres de plagas, sobre todo si se cultivan en un sustrato mineral, con buena exposición y ventilación. Aun así, hay que vigilar varias plagas:
Araña roja: Puede eliminarse eficazmente frotando las plantas tras pulverizarlas desde arriba.
Cochinillas algodonosas: Ocasionalmente se instalan en los brotes nuevos y en las flores, con resultados deformantes, pero los tipos más dañinos se desarrollan bajo tierra, en las raíces, y solo son visibles por sus efectos.
Cochinillas, trips y pulgones: Rara vez suponen un problema.
Podredumbre: Es un problema menor si las plantas se riegan y se “airean” correctamente. Si no es así, los fungicidas no ayudan demasiado.
Propagación: Se propaga habitualmente por semilla (rara vez produce hijuelos). Las semillas pueden sembrarse en macetas con sustrato arenoso fino y bien drenado, en cualquier momento de la primavera, cuando las temperaturas son cálidas. Cubrir las semillas con una fina capa de gravilla y regar por la base con un fungicida para prevenir el damping off. Durante 1-2 semanas, cubrir las macetas con una lámina de vidrio o metacrilato transparente para mantener alta la humedad. Retirar el vidrio y sustituirlo por malla de sombreo ligera, y pulverizar una o dos veces al día durante las dos semanas siguientes, tras las cuales la mayoría de las semillas deberían haber germinado. Después, las pulverizaciones pueden reducirse a día por medio y luego cada tres días a medida que crecen las pequeñas plantas. No deben manipularse las plántulas hasta que estén bien enraizadas, momento en que pueden trasplantarse por separado a macetas pequeñas.